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Mellaria, en defensa de los símbolos franquistas

No es la primera vez que la asociación se manifiesta contraria a la retirada de elementos franquistas con el argumento falsamente neutral que se resumiría en lo siguiente: son parte de nuestra historia, luego hay que mantenerlos para no negarla, pues lo que somos es fruto de ella.

Sin embargo el razonamiento es falaz. Los nombres y símbolos que mantenemos en nuestras calles no representan asépticamente nuestra historia, sino que se ofrecen a la ciudadanía como ejemplo y muestra de orgullo. Ninguna ciudad nombra sus calles en recuerdo de algún vecino particularmente odioso sin más virtud que una existencia haragana. Un ejemplo que les pondrá el estómago del revés: que alguna de las calles de Vizcaya, su ciudad natal, recibiera el nombre de Josu Ternera, diputado vasco y miembro de ETA. No creo que tal propuesta se aceptase tan alegremente en virtud de la lógica que aquí se quiere aplicar: que el tal señor es parte de nuestra historia. Tampoco creo que la manzana del Bajo Manhattan que ahora conocemos por el dramático nombre de Zona Cero se bautice nunca Osama Bin Laden Square, por más que ningún otro ser humano haya quedado tan ligado como él a la historia de aquel lugar.

Por otra parte la petición de IU se fundamenta en resoluciones aprobadas por el Pleno y en la Ley de Memoria Histórica, vigentes por más que a Mellaria le parezca mal. Dice la citada ley:

Escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación personal o colectiva del levantamiento militar, de la Guerra Civil y de la represión de la dictadura deberán ser retiradas de los edificios y espacios públicos. La retirada no será de aplicación cuando [..] concurran razones artísticas, arquitectónicas, o artístico-religiosas protegidas por la ley. (No es cita literal)

Me parece evidente que cualquier mención a un acontecimiento o persona en el callejero pretende exaltarlo, y que el valor artístico de las representaciones que se pretende retirar es mínimo. Por tanto, en todos los casos, se trata de aplicar la ley. Una ley con la que Mellaria discrepa, pero cuyo cumplimiento es obligatorio. Y con la que estoy de acuerdo, dicho sea de paso.

El resto de los argumentos esgrimidos en la nota de prensa me parecen poco rigurosos, sesgados o poco avisados: es evidente que la gesta de Guzmán, y su paralelismo con la resistencia de Moscardó en el Alcázar de Toledo fueron elementos clave de la propaganda franquista. Si los libros de historia destacaban el acto del mercenario magrebí (o de donde fuera, que no está claro) era precisamente para, a renglón seguido, recordarnos el valor y la entrega del militar sublevado. Acerca del buen recuerdo dejado por Rodrigo Amador de los Ríos… hombre, pues supongo que depende de quién le recuerde, que no debieron ser muchos cuando hace veinte años se le confundió con José Amador de los Ríos (razón que explica, según la nota de prensa, que se mantuviese en la última remodelación). También le parece a Mellaria que la figura del dictador Primo de Rivera debería salvarse en la criba al no estar su caso amparado por la LMH. Cierto, no lo está. Aún así creo que los generales golpistas no deberían ser ensalzados, por la cuenta que nos trae.

Entiendo que los descendientes del tarifeño Pedro Cortés puedan sentirse molestos ante la perspectiva de la sustitución del nombre de su familiar. También entiendo que durante setenta años los caídos del otro lado no merecieron igual honor, muchos de ellos ni tan siquiera el honor de un entierro digno, y tal vez sea el momento de enderezar eso.

Frente al recuerdo de la sublevación fascista, la Guerra Civil y la dictadura se propone celebrar la historia de los regímenes democráticos en nuestro país, y no veo qué tenga eso de criticable o polémico. Reivindicar la asepsia historiográfica no hará más que perpetuar la injusticia cometida contra la España democrática, contra lo mejor de nuestra historia reciente y contra los tarifeños a quienes esa historia que se reivindica pasó por encima y dejó, y no es metáfora, en las cunetas.

La defensa de nuestro patrimonio histórico, tan necesaria y en la que tanto empeño pone Mellaria, tampoco es ajena a las preferencias ideológicas de quienes la preconizan. Tal vez, dicho sea en tono jocoso y sin ninguna voluntad de ejercer de comisario político, a la asociación le vendría bien pasar el test CEF.

Con respecto a la conveniencia de recordar en el callejero a tarifeños merecedores de quedar permanentemente en nuestra memoria, estamos de acuerdo.

COMMENTS: 0
  1. Mayo 26, 2008 by javier

    Mejor no hubiera podido decirse

  2. Mayo 28, 2008 by Marcos

    Muy bueno, Vicente. Nada que añadir, salvo que, cada uno defiende lo suyo.

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