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Septiembre

Bueno, ahí vamos, vuelta al cole. Qué bien resume El Corte Inglés las estaciones, ¿verdad?

En algún momento entre ya y finales de septiembre se produce el proceso mágico gracias al cual nos sacudimos el lifestyle y volvemos a ser la ciudad que se esconde tras el chillout étnico de cartón piedra. Porque como Villar del Río en Bienvenido Míster Marshall, Tarifa también se disfraza de lo que no es y reinterpreta el jipijismo para recibir con alegría al dinero que viene de afuera. Por fortuna, a diferencia de Villar del Río, nuestro Señor Marshall no atraviesa la N-340 sin detenerse, sino que se remansa el tiempo suficiente para dejarse sus buenos euros.

Los grupos de chicas solas se irán disolviendo como lo que son -terrones de azúcar- y si el Ramadán y la logística portuaria no deciden lo contrario quizá sea posible encontrar aparcamiento cerca del lugar al que debes ir, que ya no será la playa. Volveremos a la tele y a las series y todo será más hogareño dando crédito al eslógan anywhere i plug my TV, that’s my home. Recuperaremos el tono mental, seremos capaces de terminar el trabajo a tiempo y recobraremos el interés por cosas que durante el verano nos han importado un carajo. Abandonaremos demasiado tarde la manga corta y la sandalia y nos resfriaremos, es lo que hay, y no lo llamarán síndrome posvacacional sino catarro a secas. Porque la medicina es una ciencia obtusa a veces y no sabe distinguir entre causas y motivos.

Momentáneamente veremos el pueblo acicalarse y a la prensa almibararse con la llegada de la patrona y alcadesa perpetua. Podría parecer que el verdadero espíritu de la ciudad se eleva triunfante, pero no es más que otro disfraz, otro lifestyle, otro papel que solapa una población menos unánime, menos anclada en su tradición católica y ganadera de lo que se escenifica cada septiembre.

Y al final, vuelta la virgen a la ermita, vueltos los gastafaris a su estrés y vuelto cada uno a su rutina, la Tarifa variopinta podrá sacudirse de los pies la arena y el albero seguir a lo suyo, tratando de vislumbrar, allá a lo lejos, el siglo veintiuno.

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