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Eh, que yo también tengo un análisis post-electoral

Para hoy tenía previsto publicar un relatillo sobre un tío que… bueno, ya lo veréis otro día. Pero al final me he echado atrás, también veréis por qué.

El caso es que me ha parecido conveniente anotar algunas ideas sobre lo que ocurrió ayer.  Venga, fuera preámbulos:

Sin demasiadas sorpresas

Las encuestas ya habían lo cantado: mayoría entre absoluta y absolutérrima del PP, batacazo del PSOE, 11 escaños clavados para IU, etc. Cierto que el PSOE ha cedido al PP algunos escaños más de los que se preveía, pero la evolución de la campaña permitía pensar en algo así.

Las elecciones en España se pierden, no se ganan

El PP obtiene mayoría absolutísima con sólo un aumento del 5% con respecto a otras ocasiones en las que perdió. El vuelco lo ha provocado un descenso de 15 puntos en el voto al PSOE. Tres millones de votos que se han repartido fundamentalmente entre PP, IU y UPyD.

El partido queda muy tocado y tendrá que emprender un proceso de renovación interna que no podrá ser comandado precisamente por Rubalcaba, tras cosechar la peor derrota electoral de su partido. Hay mucho, pero mucho lastre que soltar ahí.

¿Fin de la travesía del desierto para IU?

Izquierda Unida ha subido de dos a once diputados, recuperando la posición de 1996. Ha crecido probablemente gracias al apoyo del sector más moderado de su electorado potencial. El voto más decididamente de izquierdas sigue bastante fragmentado. Sin embargo, la coalición deberá saber atraer a ese sector si quiere fortalecer su posición y no quedar a expensas del descontento de los socialdemócratas.

Decirlo es fácil.

El voto protesta, la abstención y el bipartidismo

Algunos han sumado la abstención, el voto en blanco y el voto nulo y afirman que el el voto protesta ha ganado las elecciones. Sin embargo, la abstención sólo ha sido dos puntos mayor que la registrada en 2008, y la suma de votos blancos y nulos, a pesar de haber subido de un 1,7% a un 2,6%, sigue siendo mínima. El apoyo a partidos marginales prácticamante no se ha movido.

Frente a esto, los votos del PP y PSOE sumados representan casi 18 millones de un censo de poco más de 34 millones de electores.

El bipartidismo, a pesar de retroceder con respecto a 2008, sigue ganando por mayoría absoluta (incluso sin D’Hondt de por medio).

El Senado

¿Os parece que el sistema ha beneficiado al bipartidismo? Pues echad un vistazo a la distribución de escaños en el senado. Aquí la suma de abstención, votos nulos y sobre todo papeletas en blanco (millón y cuarto) probablemente haya dado mucho mayor peso al fiel electorado conservador. El resultado es que el PP multiplica por dos y pico el número de senadores de todos los demás juntos.

¿Y el 15M?

Pues una incógnita. El movimiento no ha hecho ninguna propuesta unitaria de cara a estas elecciones, y han circulado numerosas propuestas, algunas contradictorias: votar nulo, a fuerzas minoritarias, o recurrir a la aritmética electoral para votar sistemáticamente a la previsible tercera candidatura en cada circunscripción. Esas  son las que más han circulado. IU, Equo y UPyD posiblemente hayan recibido algún caudal de votos de los indignados (a juzgar exclusivamente por los comentarios leídos en Twitter durante estos meses).

Lo cierto es que el movimiento parece haber dejado pasar una oportunidad importante para influir en una dirección clara en .

Amaiur

La coalición independentista se convierte en la 6ª fuerza política en votos y la 5ª en representación. Rosa Díez, que se queda sin grupo parlamentario, debe estar que trina.

D’Hondt

Izquierda Unida y UPyD son los partidos más perjudicados por el sistema electoral español. A IU le ha costado cada diputado 152.000 votos; al PP, 58.000. Esa es la razón por la que obtiene mayoría absolutísima sin sumar más del 50% de los votos.

Esto es así porque ha sido diseñado para que sea así: para favorecer a la derecha nacionalista y debilitar, en origen, al PCE. Y sólo cambiará cuando los votos de IU, de UPyD, o de ambos, le sean imprescindibles a alguien para formar gobierno. O cuando, como Amaiur, sea la izquierda nacionalista la que se beneficie mayoritariamente del sistema electoral español.

¿Y la democracia, qué dice de todo esto?

Pues para haber sido otra vez su fiesta se la ha visto más bien poco. Como advirtieron Julio Anguita y otros el Día de Reflexión, ayer se ratificó en las urnas la deriva antidemocrática de cesión de poder a los mercados.

Los partidos en el gobierno en toda Europa están siendo apeados sistemáticamente. Están siendo el colchón que se lleva los palos que el poder económico no recibirá jamás. Y con cada derrota electoral, el sustituto acude pronto a ceder aún más poder a los especuladores. El Partido Popular ya ha pedido que se agilice el traspaso de Gobierno, saltándose la ley, ‘porque los mercados no esperan’. Si lo queríais más claro…

Y hasta aquí hablo hoy, no porque no haya más que decir, sino precisamente por lo contrario. Occidente se encuentra en un momento decisivo (otra vez la maldición de los tiempos interesantes), del que nadie sabe cómo saldrá. Pero eso son grandes temas y aquí sólo estoy hablando de elecciones.

Estad atentos, porque vienen curvas y alguna es como el Sacacorchos de Laguna Seca

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