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Y sin embargo…

Salgo de casa al paso de siempre, bajo la misma luz de los últimos días; una ligera neblina enmascara los detalles de la costa africana; dos gigantescos caracoles fingen trepar una pared también falsa; las palmeras agitan sus suaves dedos con la misma brisa de ayer; me cruzo con gente que acude al trabajo, a pasear al perro, a comprar pan; tráfico; saludo, me saludan; llegando casi adonde voy, una enorme y elegante ola se pliega despacio sobre la orilla; nada, en definitiva, es distinto de como fue ayer.

Y sin embargo…

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