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Anselm Kiefer

Resulta difícil describir la obra de Anselm Kiefer, incluso a través de imágenes. La escala, los materiales, su fragilidad y potencia pierden al traducirla a cualquier otro medio: más cuando yo mismo hace tiempo que no he visitado ninguna exposición suya (ocurre con más artistas que he comentado, pero en ningún caso anterior me parece de la misma relevancia). Posiblemente el vídeo dé una idea más aproximada de la experiencia real que la fotografía, así que trataré de ofrecer suficientes ejemplos filmados.

Este, por ejemplo:

Vale, no se ve gran cosa del aspecto final, sino una parte del proceso. Pero es una parte importante. Se aprecian algunas claves: el fuerte carácter matérico de su pintura; la importancia de los procesos físicos en su elaboración; la escala de sus lienzos; la importancia de los materiales. El plomo, que aquí se vierte fundido sobre un panel a medio pintar, es uno de sus materiales clave.

Piensa en su aspecto: gris, pesado, derramándose de forma caótica sobre la plancha de madera, medio cubriendo gruesas capas de pintura aplicadas con anterioridad, fundiéndola, mezclándose con ella. Un caos uniforme y gris.

En un caos parecido transcurrió la infancia de Kiefer, nacido justo al finalizar la Segunda Guerra Mundial, acostumbrado a jugar entre las ruinas de la ciudad bombardeada, en una nación derrotada, dividida y avergonzada. Una nación que había decidido ignorar su pasado reciente. Anselm es un niño que crece en un país devastado sin tener una conciencia clara de por qué había merecido esa suerte, ignorando el nazismo, el holocausto.

Su primera serie de obras de importancia aborda precisamente ese tema, la memoria colectiva de su país, y nunca lo abandonará. Su serie de fotografías titulada ‘Ocupaciones’ (1969) muestra al artista con el uniforme de su padre haciendo el saludo nazi.

Ni que decir tiene que cayó como una bomba en el ambiente artístico alemán, hasta el punto de ser parcialmente responsable de la desaparición de la revista que publicó las fotografías, Interfunktionen. Aún hoy buena parte del material sobre Kiefer en revistas y online tiende a pasar de puntillas sobre ella, pero él ha reutilizado los negativos en más de una ocasión, luego la sigue considerando pertinente. ¿Provocación, declaración política (del signo que sea), parodia…? Observada con perspectiva, tras 50 años de trayectoria artística, parece conectar con temas más universales y filosóficos que la simple provocación filofascista, ideología con la que el artista ha marcado distancias en sus entrevistas.

Veamos algo más reciente.

Podemos apreciar la escala de las pinturas, su peso, la incorporación de objetos reales (sillas, balanzas) o simulados (el ala de un avión) que sobresalen del lienzo. La noción de peso aparece reforzada por balanzas incorporadas a la pintura, balanzas que miden la masa de objetos reales.

Lo físico adquiere una importancia inusual en el medio pictórico, en especial cuando éste representa, como es el caso, espacios reales: campos, paisajes, la orilla del mar. La pintura surge de la superficie con la misma fuerza que los objetos incorporados.

Pero esos objetos no son casuales. Se repiten a menudo los mismos motivos: aviones, camas, girasoles, paja, plomo… O en este otro vídeo: ramas, hojas, vestidos…

Si sus pinturas son matéricas hasta rozar lo escultórico, sus esculturas presentan una cierta narratividad propia de la pintura, y una fragilidad del todo infrecuente en ese medio.

Llevamos un rato ocupándonos del aspecto formal de la obra de Anselm Kiefer, pero resulta bastante evidente que no se trata de un arte puramente formalista. Hay una coherencia que sugiere algo más ambicioso, programático incluso. Y aunque no hablemos alemán, seguro que los textos presentes en tantos lienzos hacen algo más que adornarlos.

Creo que ha llegado el momento de escuchar al artista.

O, si prefieres leer en español:

https://www.abc.es/cultura/arte/abci-anselm-kiefer-pinto-cuando-siento-abrumado-201809300233_noticia.html

La literatura como registro de la memoria colectiva y la filosofía como método de análisis aparecen constantemente en sus títulos y en sus entrevistas. La religión y la magia, la creación y la destrucción, lo cambiante y lo permanente marcan algunos ejes temáticos que atraviesan su obra.

Esos temas encuentran su síntesis en la importancia de los procesos que dan lugar a cada lienzo, escultura, fotografía o construcción… y que los cambian hasta destruirlos (potencialmente al menos, pero es un destino que se percibe con claridad). El carácter procesual y temporal de la creación se aprecia de manera espectacular en el estudio del artista en Barjac (Francia). Se trata de un proyecto excesivo y difícil de abarcar que incluye torres, un anfiteatro, galerías laberínticas, esculturas, instalaciones, pinturas monumentales, y que sirve como espacio en el que suceden cosas (conciertos, conferencias, performances…).

Barjac no sólo es un ente vivo y en transformación, sino que muestra la escala de la ambición de Kiefer y la importancia de los procesos temporales. Procesos de construcción y de erosión, de envejecimiento, oxidación y putrefacción.

Ese interés en dejar espacio para que el tiempo actúe sobre los materiales constituye un problema de cierto calado en cuanto a la conservación de las piezas en el futuro. Resulta revelador el punto de vista de los restauradores:

  • https://www.khanacademy.org/humanities/special-topics-art-history/creating-conserving/conservators-eye/v/the-conservators-eye-anselm-kiefer-bohemia-lies-by-the-sea

… y que se comprende mejor viéndolo trabajar:

El vídeo anterior es parte de un documental bastante completo cuyo visionado recomiendo.

Una idea que me ronda cuando veo las pinturas monumentales de Kiefer, cuando percibo la hondura y tenacidad de su enfoque filosófico, cuando entiendo su obra como objeto en desarrollo (objeto vivo, si nos vamos a poner grandilocuentes) es que estamos ante un artista que se inserta en la tradición del gran arte histórico, religioso incluso, que enlaza con el gótico alemán.

No en vano el plomo que cubre buena parte de sus pinturas procede del mismísimo techo de la catedral de Colonia. En un artista que da tanta importancia a los materiales con los que trabaja y a su vinculación con la memoria, no creo que sea casual.

¿Quieres saber más?

  • https://www.royalacademy.org.uk/article/anselm-kiefer-a-beginners-guide
  • https://www.museoreinasofia.es/exposiciones/anselm-kiefer-viento-tiempo-silencio
  • http://www.alejandradeargos.com/index.php/es/completas/32-artistas/287-anselm-kiefer-biografia-obras-y-exposiciones
  • http://abcblogs.abc.es/art-view/2018/09/14/anselm-kiefer-un-genio-intelectual-de-la-pintura/

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