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Tres mujeres

Cada año en las cercanías del 8M toca acordarse de mujeres que han destacado en tal o cual campo (el resto del año, ya se sabe). Y cada año, cuando toca nombrar a mujeres artistas, vemos los mismos nombres de siempre. Que es cierto que su papel ha sido históricamente silenciado, pero a fuerza de repetir siempre los mismos ejemplos corremos el riesgo de volver invisibles a las otras. Y como no queremos añadir injusticia a la injusticia, quiero mencionar tres mujeres artistas de primer orden que se mencionan mucho menos que Sofonisba Anguissola, Aremisia Gentileschi o Frida Kahlo. Por supuesto es un listado mínimo, personal y parcial, sin la menor intención de sustituir un canon por otro.

Ana Mendieta

He dudado mucho si incluirla porque está (por fin) empezando a ser incluida entre el grupo de las frecuentemente mencionadas. Pero no se pueden obviar el calibre ni la trascendencia de esta creadora cubana, ni la importancia de su compromiso político, así que abro la lista con ella. Mendieta, muerta antes de cumplir 40, desarrolló su obra en el campo de la performance. Sus acciones, muy impregnadas de lo que ahora llamamos perspectiva de género, tratan sobre el cuerpo, la relación con la naturaleza, la muerte, la identidad cultural y religiosa.

De Mendieta nos maravilla la efectividad de sus acciones, que resultan memorables por su coherencia y sencillez. Si la frase anterior te parece un cliché de libro de texto, léela otra vez. Crear obras memorables y coherentes sin resultar artificiosas son el sello de todo artista verdaderamente grande, aquello a lo que todos aspiramos y pocos consiguen. Más aún cuando, si bien cada obra individual resulta impactantemente sencilla, su conjunto es rico y complejo.

Desgraciadamente esta artista murió violentamente en 1985 (muchos dan por hecho que a manos de su marido, el también artista Carl Andre). Esta circunstancia aporta una significación especial. No me gustaría que su posible condición de víctima acabase ocultando la importancia de su legado artístico, como la imagen personal y el sufrimiento de Kahlo han acabado superpuestos a su obra.

Para saber más:

Tacita Dean

Quiero incluir artistas de géneros y estilos muy diversos, y esto me va a llevar a cometer injusticias como saltarme a Esther Ferrer para no incluir a más performers. Tacita Dean (su nombre es esdrújulo, no hagáis como yo que llevo media vida leyéndolo como si fuera el diminutivo de taza) produce una obra alejada de la rotunda inmediatez de Mendieta. Si en la primera subrayábamos la sencillez, de la segunda destacaría la sutileza y sofisticación de una obra cuyo tema central es la propia imagen y su fragilidad, su carácter temporal e imperfecto. Suelen destacarse sus trabajos en 16 mm, en los que estos temas se expresan con naturalidad, pero en esta ocasión prefiero llamar la atención sobre sus dibujos a tiza sobre enormes pizarras. Nubes, olas, montañas… a menudo marcados con palabras. La rotundidad de las imágenes contrasta con la fragilidad del medio elegido para realizarlas, que a bien seguro planteará serios problemas a los conservadores a medio plazo. Probablemente verlas en vídeo o fotografía no hará justicia al aspecto precario que sin duda tendrán en vivo.

Para saber más

Elena Asíns

¿O incluyo mejor a Vera Molnár o a Lygia Clark? Qué difícil. Tanto Asíns como Molnár tuvieron en su día la intuición de acudir a las rudimentarias computadoras de los 60 para tratar de producir obras, dentro de la abstracción geométrica, que explorasen elementos como la iteración, la variación o la recursividad. Y esa intuición marcó su evolución como artistas. La obra de Clark resulta más elegante, casi sensual a su manera… me inclino por el rigor programático de la española.

Resulta difícil explicar por qué sus piezas resultan tan intrigantes (claro, por definición). De un rigor geométrico absoluto, realiza mínimas variaciones en formas que se repiten de un modo casi musical. Siempre en blanco y negro, siempre fiel a formas casi rectangulares, en ese casi se desarrolla su obra.  Pocos artistas pueden extraer tanto de tan poco.

Para saber más:

 

Aquí lo dejo. Sólo tres de muchas, una selección tan ínfima e injusta como cualquier otra. ¿Son mis tres mujeres artistas favoritas? No diría tanto, pero nunca sé qué decir cuando me preguntan por mis artistas favoritos, mis intereses van cambiando. Pero sí son tres que cubren un arco estético amplio y que, cada una desde sus propios postulados, han producido una obra potente y trascendente. ¿Queréis más? ¿A quién echáis más de menos?

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